08 febrero 2007

Meme: Cinco cosas que no sabes de mí

Me lo envía Enrique Ortiz.

1.- Quise ser, ante todo, futbolista. Incluso acorté mi nombre: Francis. Siempre me han llamado Paco, así que ese nombre era el presumiblemente artístico. Cuando estudiaba en la Universidad Laboral de Cheste, en Valencia, un amigo empezó a llamarme Cisco, próximo al Xisco que allí utilizan para los Franciscos. Cuando era un niño empecé a escribir novelas del oeste y algunos de los personajes principales se llamaban Frank. Los nombres son para mí muy importantes, y me temo que no podría haber amado a una mujer que no tuviera uno bonito, sugerente.

2.- No fui futbolista porque tenía problemas visuales. Pero una vez acabé una relación con una chica, estando en 8º de E.G.B., con catorce años, después de recibir una nota en que me decía que nunca le hablaba, pues siempre estaba ocupado dándole patadas al balón, sin perdonar un solo recreo. Le contesté que, visto lo visto, mejor lo dejábamos y así no habría quejas por su parte. Perdóname, Mari Carmen, no sabía lo que hacía.

3.- Siempre he tenido la sensación de ser un clon de mi hermano Pepe, que me lleva 11 años. Incluso, ya mayor, viendo mi cara barbada en el espejo siempre recuerdo una foto de cuando mi hermano se dejó la barba una temporada -en contra de la opinión familiar-. Uno de mis días más felices tuvo lugar durante un viaje a Granada -entonces yo vivía en Almería -: fuimos a ver a la novia de mi hermano y nos abrió la puerta la chica que compartía piso con ella. Mi hermano me presentó, y la chica dijo: No hacía falta, es como tu fotocopia. Creo que es el mejor piropo que me han dedicado en toda mi vida.

4.- Pertenecí a una tertulia, llamada De la Calle Suipacha, en honor a Cortázar, en la que me vestí por primera vez de corto y empecé a torear, digamos, al lado de tipos que valían más que yo, sabían más que yo y han llegado más lejos que yo. Actuando como dinamizador, hablaba mucho y escuchaba mucho -dicen algunos que miento en lo segundo, pero bueno -. Sin embargo, me atacó una crisis malévola e, incomprensiblemente, dejé de escribir y hasta de leer. Me volqué en el mundo de la fotografía, hice algunos pinitos, gané algunos premios -uno, de carácter nacional - y hasta mi maestro, Pérez Siquier, dijo que había hecho tres o cuatro fotografías en condiciones. Pero después me cansé, me aburrí, me agobié, o qué sé yo, y se acabó esa parte de mi vida cerrando de nuevo puertas.

5.- Soy un tipo comprometido, de esos que no comen carne, que no tienen coche, que creen en la política y en los partidos de izquierdas, que sienten cómo se les abren las carnes cuando oyen y ven injusticias: combatiendo algunas de ellas me hice heridas que nada ha restañado, que nada ni nadie podrá jamás curar -heridas del alma, amigos-. Pero no evito saber que no soy perfecto y que me equivoco muy a menudo. Mis amigos siempre están corrigiéndome, diciéndome que no me apasione tanto, que no me dé tanto. Pero la corrección de estos errores me temo que se van a quedar pendientes hasta mi próxima reencarnación.

Se lo envío a:

Ninoska Mermoud - Santiago
Rosa Ribas
Miguel Sanfeliu
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Natinat
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El detective amaestrado
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Mart
Diarios de Rayuela
M
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