
Según las últimas estadísticas habrá 25.000 millones de coches en el planeta en el 2050. El coche es menos necesario, mucho menos necesario de lo que el hombre cree, y algún día, cuando ese hombre discurra con mayor aplomo y sin coacciones familiares, amigos, publicidad (a lo mejor ese día no llega jamás), dejará de creer en esa falacia, que tantos muertos, polución, agotamiento de recursos naturales, y un paisaje deprimente, arrastra.
Si me lo permites, mi querido amigo, hoy vivimos en una profunda crisis, y no precisamente económica, como la mayoría podría pensar.Yo creo que el problema radica en la psicología de masas. El capitalismo tiene muchos recursos y es elástico, se acomoda a las circunstancias con admirable resistencia. El dinero sólo posterga los verdaderos problemas. Sólo hay que mirar cómo nuestros hijos se enfrentan a carreras de coches mortales los sábados por la noche en los polígonos industriales, curiosamente en donde trabajan. Lo que nuestros hijos han de temer no son los coches o las autopistas del futuro, sino el placer con que trazamos los parámetros más elegantes de sus muertes futuras.
Foto: Willy Ronis
Foto: Willy Ronis