
08 abril 2009
Star Trek Voyager: Emanaciones

01 abril 2009
Marvin Harris: La cultura norteamericana contemporánea
La facilidad con que Marvin Harris se expresa y nos adentra en los mundos de la antropología tiene un mérito enorme: a nadie le parecerá que anda por caminos difíciles, ajenos, extraños. Leerle es fácil, seguir sus ideas no cuesta nada y llenarse de conocimientos y de razonamientos puede resultar tan divertido como leer la más entretenida de las ficciones. Este libro está planteado además de manera casi detectivesca, con emoción enhebradora que une capítulos y que lleva al lector desde las preguntas a las respuestas manteniendo siempre viva su atención.22 marzo 2009
Richard Bowker: Gracia

04 marzo 2009
Seis miradas. Colectiva fotográfica española

21 febrero 2009
Miguel de Unamuno: Mi religión y otros ensayos breves

Retrato de Unamuno: José Gutiérrez Solana
Lectura recomendada: Rayuela, recordando a Julio Cortázar, en el blog de El Hippie Viejo
Lectura recomendada: Blanco y negro, en el blog de Marcela
10 febrero 2009
Aitor Lara

02 febrero 2009
"Dios, hoy", de José Antonio Jáuregui

14 enero 2009
En Valencia: Luis Baylón y Bernard Plossu


(Con un saludo para Ana Bonmatí)
Fotos: Luis Baylón y Bernard Plossu
01 enero 2009
Gabriel Cualladó

En la obra de Gabriel Cualladó no hay prisas, no hay deseos de competir, no hay ganas de demostrar nada; acaso sólo el interés por mirar y comprender. Pocas veces la fotografía ha estado tan cerca de los sentimientos, incluso podría decirse que de la pureza. Pureza en todos los sentidos: puro arte, pura imagen, pura hondura existencial, puro deseo blanco de acercarnos a seres como nosotros, que nos miran y nos hablan de su verdad humana con los ojos, la frente, el pelo, la postura del cuerpo y la posición de las manos y de las piernas. Cualladó retrató a personas cercanas en el entorno en que se movían habitualmente, las adornó con luz, las situó donde podían decir mucho acariciadas por su blanco y negro ejemplar e impresionante, de maestro que talla, que esculpe, que modela sin alterar jamás al modelo, sin reducirlo a verdad fotográfica, a ser atrapado en dos dimensiones y preso en el reino del arte. No hace falta saber de fotografía para emocionarse viendo a los niños, a las ancianas, a los trabajadores que llamaron la atención del hombre y el fotógrafo que era Gabriel Cualladó.
Se llamaba a sí mismo "fotógrafo amateur", incluso tenía una tarjeta con su nombre y con esa denominación. Por supuesto que había humor en ese apelativo, pero también había un derroche de sinceridad, una declaración de intenciones: nunca fue Cualladó un profesional de la imagen, nunca disparó ráfagas con una cámara, nunca dio un paso sino para acercarse despacio a quien quería fotografiar y ponerlo a nuestro lado, el del espectador. En un mundo en el que sobran profesionales ahogados en la rutina y en la repetición, en el conformismo y el adocenamiento, siguendo a ciegas la voz de su amo, Cualladó dejó un mensaje diferente, una apuesta por otra manera de hacer las cosas, una lección de amor a un arte que nunca vulgarizó y al que amó tanto que nunca quiso convertirlo en obligación ni en el medio para ganar dinero. Ah, dichosos los que aman y no esperan más que la perpetuidad de su amor.
El reportaje que realizó en París en 1962 es uno de los mejores que yo he visto. Allí están, a su lado, susurrándole al oído, Eugene Smith y Walker Evans, por supuesto, es algo innegable y que no negó Cualladó, que positivaba como Smith -mucho contraste, luces como gasas que aclaran-y miraba a ratos como Evans -documental e icónico a la vez-. Y está la delicadeza, el respeto por las personas, la atención al detalle cuajado de poesía y de misterio -la paloma en la Rue de la Paix-, la esencialidad y el deslumbramiento del encuadre amplio que deja entrar a más de un viandante y recoge en una sola imagen cuatro o cinco historias que se están desarrollando a un mismo tiempo y que coexisten en el espacio y se comunican y sólo la cámara y su ojo atento podían ver -Place de Tertre -. También en la Plaza Mayor de Madrid, en el Rastro, Cualladó estuvo y se trajo imágenes esenciales, magníficamente compuestas y editadas, demostrando que no era solamente un autor de retratos quietos, abriendo caminos que otros seguirán cuando salgan a la calle con una cámara y con la intención de unir lentes y vidas.
Gabriel Cualladó es también una de las cimas de la fotografía en blanco y negro, un maestro para los que no quieren ver la vida sólo en color, para los que optan por ver el arte no como un sustituto de la realidad, como un pálido reflejo, sino como una interpretación, una opinión, una balsa de ideas en la que nadan los grises neutros, los negros elusivos y los blancos resaltadores. En las fotos de Cualladó, tan atemporales y realistas, nada se reduce, nada se disfraza. Nunca el amor por los semejantes, siendo puro, sirve para mentir. Sirve para saber más de cada retratado y, por añadidura, de todos y cada uno de nosotros.
Texto recomendado: "El hombre y el cuadro", en el blog de Marcela
06 diciembre 2008
Gonzalo Juanes

Lectura recomendada: el blog "El mundo del seguro"
24 noviembre 2008
Recordando a Xavier Miserachs

Foto: Xavier Miserachs
09 noviembre 2008
Francisco Gómez

La fotos de Francisco Gómez parece que dicen en voz baja: No corras tanto. No hay prisas en ellas, no hay apresuramiento de ningún tipo. Son fotos pensadas además de vistas: Gómez miraba, pensaba, encuadraba y hacía la foto. No son fotos compulsivas, para concursos, para sorprender a nadie. Son fotos hechas después de mirar con calma y hondo sentimiento de comprensión lo que se mira. No manda en ellas el artista, sino la realidad. Un realidad que puede verse y pensarse, comprenderse, asimilarse. Porque Francisco Gómez fotografiaba con todo el arte que cabía en su cabeza -que era mucho, muchísimo - y además con toda la humanidad que sólo el que va por la vida sin prisas, sin prejuzgar, sin imponerse, puede percibir y compartir más tarde. Hay en las fotos de Gómez sabiduría. Y muy pocos fotógrafos pueden ofrecernos nada semejante.
Se interesó por los muros y las paredes y nos dejó fotos que cautivan porque él vio lo que estaba ahí, al alcance de todos, pero por culpa de las prisas y la ceguera que ésta conlleva nadie veía. La forma de un pájaro, un desgarrón, un hueco, una tubería le bastaban para dar testimonio de la realidad y para hablarnos, mediante metáforas y asociaciones, de las relaciones que la vida tiende y procura: porque la vida nunca se cansa, nunca renuncia, siempre va hacia adelante, como la mirada tranquila y recolectora de Gómez. No tenía que inventar, sólo captar. Y su legado no ha de servir sólo a fotógrafos y contempladores del arte de galerías y de museos, sino que a todo el que tenga un minuto para ganarlo mirando más a fondo, para imaginar a partir de lo visto y lo sabido. Francisco Gómez supo que hay que concederle a todo una segunda oportunidad, una segunda mirada que servirá para entender mejor, para saber de verdad. En esta época sobrecargada de trabajos y de diversiones fáciles y olvidables es muy necesario recuperar a los que paseaban con calma, a los que miraron sabiamente hacia donde nosotros miramos y no vemos más que el rostro de la banalidad y lo desdeñable, que yo diría que reflejan el poso de nuestra alma banal y desdeñada para todo aquello que no sea superficial, animoso y con un cierto barniz de misterio sin otro premio detrás que el divertimento autodestructible.
Francisco Gomez es uno de los mejores fotógrafos no sólo españoles sino de cualquier tiempo y lugar porque poseía un lenguaje propio -imágenes muy contrastadas, encuadres clásicos y sosegados, un sentido de la espaciliadad magistral para dejar delante y detrás del sujeto la información necesaria para ubicarlo convenientemente y dotarlo de mayor profundidad psicológica-, porque aunque quizá no pueda señalarse una obra maestra en su carrera sí ofrece un conjunto armónico y de calidad mantenida, fiel a unos principios que no eran una limitación técnica sino a una limitación elegida conscientemente para hablar sólo de lo que sabía y dominaba: el tiempo retenido, la unión de la puro y lo viejo, la combinación sin tacha de lo real y lo imaginado. Nunca se irá Francisco Gómez, siempre tendremos su voz y su presencia en el equilibrado y veraz mundo de su arte fotógrafico.
28 octubre 2008
Navia: Pisadas sonámbulas

Las imágenes puedes encontrarlas o buscarlas. Los libros de fotografía no abundan, no están en todas las tiendas, no están en los grandes almacenes. Hay que buscar la sección, hay que pedírselos a unas librerías especializadas de Valencia y de Barcelona. Las imágenes nos rodean pero los libros de fotografía se venden poco e interesan poco. Es curioso, es muy curioso. La literatura, en muchos sentidos, es un arte superado, anclado en unas perspectivas decimonónicas que pocos escritores aciertan a salvar para hablar de su tiempo con el lenguaje de su tiempo. La novela está llena de repeticiones, los subgéneros abundan en lo mismo y con las mismas voces y los mismos presupuestos y los mismos resultados. Me temo que, cada vez más, es un producto hecho para el entretenimiento y vendido por conciencias muy conformistas y hecho por autores que se autocensuran y se declaran altos, listos y guapos cuando ganan un premio millonario.
La fotografía retrata el mundo real. Creo que es algo incuestionable. Puede o no ser realista, pero la fotografía hecha en la calle, que recoge los gestos, quehaceres, actividades, manifestaciones callejeros está fraguada con un material real e innegable que, sin embargo, interesa poco, atrae poco, apenas subyuga a cuatro interesados o cuatro especialistas. Es paradójico. En la era del cine y de las pantallas permanentemente atraídas por la grandiosa oferta dimanada de internet, en la época en que la imagen reina en nuestras vidas seguimos sin volver la vista hacia la fuerza de las imágenes artísticas. Es un síntoma. Como aduce Baudrillard, padecemos tiempos de aguda ficción, de ficción que vacía y enfría, que deja tibio y no desconsuela jamás. El hombre se adormece en la cuna de la cueva platónica y mira los reflejos y no quiere pensar, no quiere indagar, no quiere ir más allá.
Libros como éste deberían ocupar las páginas de los diarios de algunos escritores, maravillar a los blogueros despiertos, suscitar diálogos interesantes y revitalizantes. Navia es uno de los fotógrafos que mejor se maneja con el color, en el que es maestro mundial. Prefiere la luz del atardecer, la luz que huye, la que toca una cara con respeto, acariciándolo. Y hay en su mirada una pureza, una limpieza que tampoco es común, que es única, porque con dos elementos es capaz de hacernos evocar muchas cosas, muchas ideas y muchos sentimientos. En este libro hay un acercamiento a las cruces y a los Cristos que detiene y atraviesa. Hay una apuesta por la belleza del cuerpo y su verdad que enaltece. Hay un acercamiento a espacios pequeños que nos vincula de inmediato con ellos. Y todo visto desde el centro de lo real, con una cámara que traslada y no engaña, no engalana ni se embebe para conseguir mayor consideración. Navia fotografía en silencio, sus imágenes están impregnadas de silencio pero no quieren desmbocar en el silencio: son la primera frase para un diálogo a media voz, envolvente, al que estamos todos invitados. En el mundo de la palabra herida, de la imagen adormecedora, Navia deja libros como éste, que son un paso adelante. Lo que no es poco, amigos.
15 octubre 2008
Breves notas ideológicas (2)

30 septiembre 2008
Alberto García - Alix, 1978 -1983

15 septiembre 2008
Henri Cartier-Bresson

09 septiembre 2008
Breves notas ideológicas (3)
Todo el futuro está en la poesía.
Cuando el arte me ciega, me aturulla, me aleja de la realidad, oigo siempre una voz que me dice: La comida lleva ya un rato puesta en la mesa, hoy también te la comerás fría.
Uno somos todos. Qué gracia les hace eso a los banqueros.
Los banqueros saben qué es la miseria y la pobreza, la usura y el dolor. Lo ven en televisores de 42 pulgadas, alta definición.
Nuestra sociedad va en continua huida hacia adelante, hasta despeñarse. Nadie está dispuesto a renunciar a nada si puede pagarlo.
Texto recomendado: No hay cucos en Nueva york, en el blog de Mart
07 septiembre 2008
Breves notas ideológicas (1)

El periodismo ha muerto: sólo quedan funcionarios de plantilla que van a ruedas de prensa y copian lo que sale de bocas muy bien educadas para no decir nada relevante.
Foto: Baylón
Visita: blog Francisco Ortiz - Fotografía
27 agosto 2008
Antonio Jesús García: Calles, televisores y un cadillac

Visita a la web de Antonio Jesús García y sus series fotográficas
16 agosto 2008
Javier Campano

Foto: San Francisco, 1983. Javier Campano
Visita: Recuerdos de un verano con un spray en las calles de Granada: El Niño de las Pinturas